jueves, 16 de octubre de 2008

CANTO V


CANTO V

CABEZA DE GUERRERO

Mira tus ojos, príncipe, no nacido, enviado por el alma de la tierra en unión con el cielo, dispuesto a los misterios que la vida inaugura, que se cumplan tus años y tus trabajos te sean propicios, que tu sacerdocio en el templo encuentre lo profundo, lo que nadie ve…, que la calma del cazador deje tus ojos inmóviles, tu respirar sin hálito, tu rapidez de rayo, … que el pugilato endurezca tus huesos y mantenga los músculos apretados, …que tu ira sea sabia y certera, … que sea leve el faldellín cuando seas investido señor y soportes el peso enorme del cuero grueso de los bueyes a la luna sacrificados y curtida su piel en finas esencias sólo para ti destiladas; engastado por el fino bronce y el oro y la plata, inscrito con el nombre de los tuyos, cruelísimo señor que sin perdón vives y reinas, consolado del fulgor del combate por suaves aceites balsámicos…, del romero, el incienso, la salvia, la mirra, …que el dulce vino que adormece despierte en ti la paz del final, la suavidad de las sacerdotisas abandonadas al delirio de tu tacto indómito, … ¡ oh tú, copulador de vida sobre nuestros ojos sumisos ¡, martillador de gargantas mudas, … por ti el mundo debe pasar para que, a tu sombra, todos, como un sol refuljas, no en vano, no sin fuego, devastadora y terrible tu presencia, sentida por todos traspasada, … y en la batalla, tus enemigos.

Busca tu mirada, tus ojos reflejados, en bruñida lámina de la más fina plata, … perfila de negro carbón tus pestañas, y vivifica tus labios de la roja tierra lejana y tus pómulos de la sangre fresca de tus sacrificadas víctimas, que sólo a ti vierten pesadamente sus entrañas. Infunde a tu cuerpo el olor grande de la muerte y la podredumbre, que noten tu presencia mortífera, que tu brazalete de plata enroscado cual áspid busque la luz cegadora del terror de los tuyos y de todos, que tu figura bellamente modelada, aderezada de suaves sombras, cobijada del tiempo inclemente, de lejos por la piedra realizada no sepa distinguir su fantasma de tu real falange exterminadora, que parezca tu propia alma presente, que sin estar piensen que respiras cuando pasen junto al túmulo, que sientan sus entrañas estremecerse, e inmóviles y sumisos, graben con tus signos las pequeñas piedras que donen…, que quemen aceites raros y escancien vino y depositen sus ofrendas para contentar al dios que nace de ti en ellos, caro tributo al que ose pasar buscando la línea del mar, que no sientan salvar la vida sin que ante ti y tu sombra arrodillados, inmóviles, dejen pasar este sol sobre ellos, que aún sumidos frente a tu figura guarden para siempre tu fantasma mientras viva su memoria de ti…, que como heraldos anuncien tu nueva buena infinita.

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