DE RERUM OBULCO
Indice de la obra:
- SINOPSIS
- PREFACIO.
- CARTA DE MARCO PORCIO MINUCIO A CAYO TULIO
- CANTO I-XXI.
- CARTA DE CAYO TULIO A MARCO PORCIO MINUCIO.
SINOPSIS
El ciudadano romano de Obulco, Marco Porcio Minucio, manda a su amigo Cayo Tulio, a Roma, la transcripción de unos plomos incisos en lenguaje ibero, encontrados fortuitamente, y destruidos después por el Magistrado Electo Plubius Cornelius.
Los plomos cantan la historia del Príncipe Ibero Ridelcos, destronado por el Sumo Sacerdote Gotelcos, que le niega ser de la estirpe principesca sepultada en el túmulo de Cerrillo Blanco, y cuenta la pérdida de la Ciudad-Estado de Ipolca y de la memoria de sus antepasados, mandada labrar por él en piedra y destruida con saña pero providencialmente enterrada después por los sacerdotes del túmulo, con la idea de hacerla vivir en el futuro.
Cada grupo escultórico es descrito y glosado por una voz que da significado a cada escena, susurrando ante ella las palabras que lo hicieron ser. De esta manera estaríamos ante esa frontera indescifrable, ese no saber si fueron primero las palabras susurradas al escultor, o son los grupos tallados los que las hacer nacer toda vez que las contemplamos.
- SINOPSIS
- PREFACIO.
- CARTA DE MARCO PORCIO MINUCIO A CAYO TULIO
- CANTO I-XXI.
- CARTA DE CAYO TULIO A MARCO PORCIO MINUCIO.
SINOPSIS
El ciudadano romano de Obulco, Marco Porcio Minucio, manda a su amigo Cayo Tulio, a Roma, la transcripción de unos plomos incisos en lenguaje ibero, encontrados fortuitamente, y destruidos después por el Magistrado Electo Plubius Cornelius.
Los plomos cantan la historia del Príncipe Ibero Ridelcos, destronado por el Sumo Sacerdote Gotelcos, que le niega ser de la estirpe principesca sepultada en el túmulo de Cerrillo Blanco, y cuenta la pérdida de la Ciudad-Estado de Ipolca y de la memoria de sus antepasados, mandada labrar por él en piedra y destruida con saña pero providencialmente enterrada después por los sacerdotes del túmulo, con la idea de hacerla vivir en el futuro.
Cada grupo escultórico es descrito y glosado por una voz que da significado a cada escena, susurrando ante ella las palabras que lo hicieron ser. De esta manera estaríamos ante esa frontera indescifrable, ese no saber si fueron primero las palabras susurradas al escultor, o son los grupos tallados los que las hacer nacer toda vez que las contemplamos.
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